Seguramente Fuguet es el único hombre al que le gustó Julie and Julia, y tal vez, yo la única pelotuda que creí en sus palabras.
Luego que cancelaran mi cita de hoy, decidí tomarme la tarde e ir al cine. Mi primera opción era “Hace mucho que te Quiero”, para así, como decía Carlos Ossa, ver sufrir a la gente y olvidar nuestra propia tragedia. Opción que deseché porque solo se exhibía en el Hoyts de la Reina (cine que detesto con toda mi alma, por lo lejos que queda de mi casa y por que me refriega en el rostro que por no vivir en “Ñuñoa”, solo me merezco películas como 2012 o Lluvia de Hamburguesas).
Pasada las siete de la tarde, dejé mi desordenado escritorio, tomé la película que arrendé el fin de semana-porque sí arriendo todavía películas- y corrí al siempre poco aseado Hoyts de Huérfanos.
Allí era bien ridícula la escena. Cerca de ocho féminas viendo como dos mujeres cocinan y tienen parejas perfectas. Las historias, de Julie y Julia, tan alejadas de la mía, me volcaron a pensar más bien en cuánto me gustaría ser como Meryl Streep. No cocinar como Julie, pero lograr atemorizar con una mirada fija. Ella es a simple vista, atemorizante, ruda…Cualidades que se alejan de mi quizás tanto como las protagonistas de esa dulce y tiernucha película.