Un doctor que no es capaz de sanar, no podría considerarse un buen médico. Tampoco un dentista que no sabe tapar caries, ni un músico que es incapaz de reconocer un par de acordes. Pero, ¿Qué pasa con los periodistas? Acaso no poner un punto o una coma en el lugar adecuado o no encontrar la forma exacta para explicar una idea te pone en el eslabón de “mal periodista”.
Hasta hace una semana pensaba que esta profesión estaba asociada a mucho más que escribir bien un par de ideas, pensaba que de no ser así cualquier pelotudo con buena redacción podría ser catalogado como un buen periodista. Error, la historia demuestra lo contrario.
Al parecer tendré que tomar mis cuadernos de caligrafía y comenzar a recordar cada consejo que me dio Raúl Muñoz – profesor de redacción de la U – hace cinco años. De lo contrario, pasaré a ser una cifra, aquella que pretende bajar Piñera y que alcanzó dos dígitos el 2008.
Comentarios en: "Oficios" (1)
definitivamente a veces sería mejor quedarse en casa sin hacer nada y no tener que salir a la calle, o darse días de no hacer nada.