Ayer volví a Chile, tres semanas en Centroamerica. ¿Cómo me recibe Santiago? Como debe ser, supongo, la primera micro que tomo quedó en pana, mi sobrimo habla más que cuando me fui, mi amiga J tiene entretenidos cuentos que contar, una de mis plantas murió, mi madre está más deprimida de cuando la dejé, Chile cuenta con un “increible” staff de ministros, todo como siempre.
Yo? Volví casi igual, en contra de todo lo que pensaban mis conocidos, no volví rodando sino que peso exactamente lo mismo que hace tres semanas, eso dice por lo menos la pesa de la farmacias Cruz Verde; ¿mi piel? un poco mas morena, el pelo hecho añicos y el cutis también ( lo que siempre pasa cuando se está de vacaciones, por lo menos eso decía hoy la señora que estaba al lado mio en la peluquería), con hermosos y entrañables escenas para mi cajita azul de recuerdos y con ganas de hacer cosas (de aquellas que se olvidan en el año como pintar, jugar con el Benja, escribir, crear).
Estos 21 días fueron especiales, distintos. La diferencia no la hace estar fuera de Chile, sino estar fuera de la rutina y de la inercia. R marcó la diferencia, evidentemente, pero además contar con un espacio para mirar el cielo, tomar una bebida sin pensar en el mañana definitivamente son esos los momentos que marcan.
Definitivamente, también, lo bueno de salir está en volver.
Comentarios en: "21 días" (1)
sí, volver también es parte del viaje. saber que uno es de dónde no está, también es parte del viaje.
te quiero ver sofi.
anda el viernes con r. (recibiste mi mail?)
muchos besos.